Los beneficios de este enfoque son numerosos:

Inspirado en la Web 2.0 (lectura-escritura y redes sociales), este docente integra herramientas digitales. Se fomenta la participación y el uso de blogs, wikis y redes sociales. Sin embargo, a menudo se cae en el error de "tecnologicismo": usar la tecnología para hacer lo mismo de siempre pero con pantallas. Aunque hay interacción, el docente sigue siendo el director de la orquesta, y la evaluación suele seguir siendo sumativa y estandarizada.